En un ecosistema informativo saturado de ruido y confrontación política en la entidad veracruzana, el periodismo económico y de datos enfrenta un desafío existencial.
Mientras la credibilidad de la profesión periodística en ciudades como Xalapa, Veracruz y Boca del Río se desploman, la capacidad de leer, interpretar y comunicar datos se ha convertido en una habilidad que muchos periodistas aún no dominan.
Esta carencia que no representa los intereses de los ciudadanos (no el pueblo) está permitiendo que la “ridiculez política”, de actores como Rocío Nalhe, los negocios de Cuitlahuac García, y otros actores políticos de Morena, PAN, y demás partidos políticos; ocupe el espacio que deberían llenar los análisis rigurosos basados en evidencia.
La Crisis de Confianza y la Necesidad de Rigor
La profesión periodística atraviesa por una crisis de confianza sin precedentes. Según el Informe Anual de la Profesión Periodística 2025 de la Asociación de la Prensa de Madrid, los ciudadanos califican con un 5.4 sobre 10 su confianza en la información de los medios, la nota más baja desde 2022.
Entre las principales razones de esta desconfianza destacan la pérdida de credibilidad (44%) y la excesiva identificación de medios y periodistas con ideologías o partidos políticos (43%) .
Este contexto resulta especialmente preocupante para el periodismo económico, precisamente el área donde la objetividad y el rigor deberían ser inquebrantables. Como señala el informe del Centro Knight, los líderes de las redacciones necesitan adoptar una “mentalidad de datos” que permita supervisar la información basada en evidencia y tomar decisiones con confianza .
La Brecha en el Manejo de Datos
El periodismo económico requiere habilidades específicas que muchos profesionales aún no han desarrollado. La guía de datos económicos para periodistas destaca que el desafío no es encontrar números, sino conseguir los datos adecuados de las fuentes correctas . Instituciones como el Banco Mundial, el FMI y la OCDE ofrecen vastos repositorios de información que esperan ser explotados .
Mark Hamrick, analista económico senior de Bankrate, señala que “individuos, hogares, empresas y responsables políticos necesitan una dieta saludable de datos económicos sólidos para tomar decisiones acertadas” . Sin esta información, afirma, “estarían andando a ciegas”.
El periodista económico debe dominar tres preguntas fundamentales: ¿Dónde? (ubicación de los datos), ¿Qué? (tipo de datos) y ¿Cuándo? (temporalidad), para luego traducir el lenguaje hermético de economistas y mercados a un público general .
La Trampa de la Politización
El problema central es que la cobertura política ha secuestrado la agenda informativa. Como señala Consuelo Dieguez, periodista brasileña especializada en economía, el reportero económico debe mantener sensibilidad humana y diversidad de pensamiento, consultando fuentes confiables con puntos de vista diversos para describir la situación de manera precisa, evitando posturas maniqueístas .
Sin embargo, el 82% de los periodistas cree que la población tiene una opinión negativa de su labor, en parte por el “amarillismo, el sensacionalismo y hacer un espectáculo de la profesión” . La batalla comunicacional que se ha perdido, según Magdalena Sepúlveda, experta en derechos económicos, es la que consolida ideas falsas como “si se suben los impuestos a las empresas, se van a ir” .
Datos contra la Desinformación
El informe “Estado de los Medios 2026” de Cision revela que la precisión y la verificación de datos se han convertido en el principal desafío para los periodistas, mencionado por el 50% de los encuestados . Curiosamente, este desafío aparece casi empatado con las restricciones de recursos (49%), lo que evidencia que las redacciones deben dedicar más tiempo a verificar información con menos recursos humanos .
Los datos económicos confiables representan una oportunidad única para combatir la desinformación. El 47% de los periodistas encuestados afirma querer recibir más datos o investigaciones, y el 33% considera que un ángulo con datos fiables aumenta su interés por una historia . Esta demanda debería impulsar a las redacciones a priorizar el periodismo de datos sobre la cobertura política superficial.
El Llamado a la Acción
Es momento de que el periodismo abandone la política como sustituto del análisis económico. Carlos Brown Solá, de Oxfam México, lo plantea con claridad: “Algo pasó en las últimas décadas, que nos dijeron que la economía no era política; es decir, que lo político y lo económico eran dos mundos totalmente distintos. En realidad, la economía es política” .
Para ello, los periodistas deben:
- Dominar el lenguaje de los datos: Saber interpretar estadísticas, diferenciar entre correlación y causalidad, y manejar herramientas básicas como hojas de cálculo .
- Priorizar fuentes fiables: Organismos internacionales, instituciones académicas y datos gubernamentales transparentes .
- Traducir la jerga técnica: Hacer comprensible lo que parece incomprensible, utilizando un lenguaje claro y ejemplos cercanos .
- Mantener distancia de la polarización: No replicar la identificación ideológica que erosiona la confianza .
El periodismo económico y de datos tiene la responsabilidad de ser el “puente” entre las cifras y los ciudadanos. Como señala Iliana Tomazelli, periodista y economista brasileña, los datos muestran desigualdades estructurales, pero “la gente no tiene una idea exacta de quién está en ese 1% o cuánto gana” . La labor del periodista es detallar esa información de manera que las personas puedan asimilarla.
Frente a la ridiculez político-periodística, los datos ofrecen objetividad. Frente a la polarización, ofrecen evidencia. Frente a la desinformación, ofrecen rigor. La profesión periodística debe decidir si sigue siendo rehén de la política o si se convierte en el faro de claridad que la sociedad necesita para navegar un mundo económico cada vez más complejo.










